La Operación de Israel en Gaza
La Campaña de Terror de Hamas
Posted: January 22, 2009
Hamas utiliza la Franja de Gaza como plataforma de lanzamiento de una campaña para aterrorizar a los civiles israelíes. Sus cohetes tienen como objetivo ciudades vulnerables del sur de Israel, tales como Sderot, y ahora áreas más densamente pobladas más al norte como Ashkelon, Netivot, Ashdod, Kiryat Melachi y hasta Beersheba y Gadera, en donde impactan dentro o cerca a hogares, escuelas, universidades, hospitales, guarderías y centros de recreación.
Durante los últimos siete años, Israel ha demostrado la máxima moderación cuando se ha enfrentado a la flagrante hostilidad de Hamas y ha tratado de detener los ataques a través de una variedad de medidas, que incluyen el estar de acuerdo a un “período de calma” se seis meses negociado por los Egipcios, apelando a la comunidad internacional para que los apoye en la oposición apoyar el terrorismo de Hamas y el uso de medidas militares legítimas destinadas a cumplir con las normas del derecho internacional humanitario.
Hamas utilizó estos últimos seis meses del llamado “período de calma”, para abastecerse de provisiones y mejorar la intensidad y efectividad de sus ataques. Hamas ha prometido que su artillería pronto podrá alcanzar el corazón de Israel, amenazando a millones de civiles israelíes. Al finalizar el “periodo de calma”, el liderazgo de Hamas hizo un llamado a la reanudación de los ataques suicidas con bombas en las ciudades israelíes y al asesinato de los líderes Israelíes.
El daño psicológico provocado por los ataques con cohetes de Hamas no puede ser menospreciado. Cuando suena la alarma, sin importar dónde estén o qué estén haciendo –tomando una ducha, comprando alimentos, yendo al trabajo– los residentes tienen 15 segundos para encontrar refugio o se arriesgan a ser heridos o a morir. En la ciudad de Sderot, por ejemplo, donde la mayoría de cohetes ha caído en los últimos ocho años, los profesionales de la salud mental han documentado el trauma experimentado por niños y adultos, muchos de los cuales sufren pesadillas, ataques de pánico, y temen continuar con sus vidas por el miedo a que los coja desprotegidos un ataque con misiles. Para los niños en Sderot, el trauma es más intenso: están más acostumbrados a las sirenas de alarma diarias y a las carreras rutinarias hasta un refugio antibombas, que a una inocente reunión para jugar con los amigos.
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