Introducion
La población de nuestra nación es cada día más diversa.
Aquí le ofrecemos algunas sugerencias para ayudarle a su hijo a que se
lleve bien con gente de procedencia y habilidades diferentes en los Estados
Unidos de hoy.
Prejuicio:
Las actitudes y opiniones sobre una persona o grupo simplemente
porque la persona pertenece a una religión, raza, nacionalidad, u otro grupo específico.
Los prejuicios involucran sentimientos muy fuertes que son difíciles de cambiar. El
prejuicio es pre-juzgar. Una persona que piensa, "no quiero que (nombre de grupo)
viva en mi barrio", está expresando prejuicio.
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El Centro para Estudios de Inmigración informa que para
el año 2000, una tercera parte de los habitantes de Estados Unidos serán personas de
color. Hoy, una tercera parte de los niños en las escuelas públicas serán de los grupos
llamados tradicionalmente "minorías". Las escuelas enfrentarán cada día más
retos para educar a los niños de una amplia variedad de orígenes, habilidades y
experiencias. Las llamadas "minorías" son la mayoría en 50 ciudades. La la
fuerza laboral del futuro estará compuesta de una mayoría de mujeres y personas de
color.
Aunque los cambios demográficos de hoy en día así lo requieren, históricamente
Estados Unidos siempre ha tenido el reto de encontrar maneras eficaces para que sus
diversas poblaciones convivan y trabajen juntas. Para asegurar su éxito potencial,
debemos preparar a nuestros niños a vivir, trabajar y producir en harmonía, al lado de
otros en nuestra sociedad que representan varios grupos raciales y culturales, y de origen
y habilidades dife-rentes.
El prejuicio es uno de los mayores obstáculos para crear ese futuro. Aunque muchos
quisiéramos pensar que el prejuicio es una cosa del pasado, ese no es el caso. Todos los
días ocu-rren incidentes provocados por el prejuicio y la discriminación. Por ejemplo,
cada día suceden algunos de los sig-uientes incidentes:
algunas personas reciben insultos muy hirientes o son excluidas de participar en eventos;
algunas personas son excluidas injustamente de trabajos, barrios, préstamos bancarios, oportunidades educativas, eventos sociales y asociaciones;
algunas personas son atacadas o golpeadas;
los hogares de algunas personas, lugares de oración, o cementerios son destrozados, y
a algunas personas les pagan injustamente menos aunque hagan el mismo trabajo.
Tales instancias de discriminación no son poco comunes. Si deseamos tener una sociedad
justa, cada uno de nosotros debe hacer algo contra tales prácticas y actitudes injustas.
Debemos enseñar a nuestros niños que no hay lugar para el prejuicio o la discriminación
en nuestras comunidades, hogares, escuelas o en el lugar de trabajo.
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