Lo Que Debe Saber Su Hijo Acerca Del
Prejuicio Y La Discriminación

Introducion
Aprendiendo el Prejuicio
Influencia de los Medios de Comunicación y la Imagen Propia
Respondiendo a las Preguntas y Comentarios de los Niños
¿Qué Pueden Hacer los Padres Acerca del Prejuicio?

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Respondiendo a las Preguntas y Comentarios de los Niños

Para saber cuales conceptos erróneos deben ser corregidos, trate de aprender más acerca de lo que piensan sus hijos. Después de determinar que piensan los niños, responda sencillamente, "Estoy tratando de entender lo que dijiste, pero no lo veo de esa manera". Sea directo. Sea breve. Use el lenguaje que entienden los niños. Preguntas que podrían surgir son:

Chivos Expiatorios:

Culpar a un individuo o grupo cuando la falta es de otro. Los actos discriminatorios y los prejuicios pueden convertir a personas inocentes en chivos expiatorios.

"¿En qué se diferencia el prejuicio de la antipatía?"

El prejuicio es tener una opinión o idea acerca de un miembro de un grupo sin realmente conocer al individuo. La antipatía se basa en información pasada y en la experiencia con un individuo en particular.

"¿Por qué a la gente no le gusta esas personas? ¿Por qué la gente los insulta?"

Una respuesta podría ser: "Algunas personas juzgan a todo un grupo sin saber mucho sobre ellos. Algunas personas le temen a aquellos que no son iguales a ellos mismos y, desafortunadamente, lo expresan con insultos y trato negativo. Cuando las personas desarrollan esas ideas, algunas veces les es difícil desprenderse de ellas."

Es importante que los niños sepan que ellos pueden ayudar a superar el racismo, sexismo y otras formas de intolerancia. Muéstreles que sus elecciones pueden ayudar a crear un mundo más justo: "Cuando crezcan muchos niños como tú, las diferencias serán cada día menos importantes, y la gente respetará las diferencias entre cada uno".

"¿Por qué esa gente parece (o actúa) tan raro? ¿Por qué no puede caminar? ¿Por qué creen en cosas tan extrañas?"

Los niños deben darse cuenta de que todas las personas son diferentes. Es importante comunicarles que a menudo pensamos que otros son dife-rentes simplemente porque ellos no nos son muy familiares. Nosotros no pensamos que nuestras creencias y apariencias son extrañas o raras porque estamos acostumbrados a ellas. Hágales notar que nosotros también debemos parecer diferentes a otros.

"No me gustan (nombre del grupo)".

Este comentario debe manejarse con cuidado. Es importante dirigir tales comentarios sin poner a los niños a la defensiva. Con los niños menores, el tono de la discusión debe ser uno que explore su pensamiento. Una manera de discutirlo podría ser la siguiente:

"Suenas como si conocieras a todos los (nombre del grupo), y que no te gusta ninguno de ellos. Sólo te pueden gustar o disgustar las personas que conoces. Si no conoces a alguien, no puedes tener una buena razón para que te guste o disguste. Debe haber niños con quienes no te gusta jugar, pero el color de su piel (religión, acento, apariencia, tamaño, etc.) no debería tener que ver con eso". Discuta con sus hijos el tipo de características que ellos prefieren en sus amigos, como amabilidad, honestidad, etc.

"¿Insultos? ¡No quise decir nada!"

A menudo los niños menores no saben el significado de las palabras que usan, pero sí saben que las palabras que usan provocarán una reacción de la víctima. Los niños necesitan aprender que ese tipo de lenguaje puede herir a la gente, y que es tan malo como arrojar piedras. Hay que hablar de inmediato con los niños que gritan insultos racistas u otros insultos hi-rientes cuando están enojados. Deben aprender a no tirar objetos o decir palabras hirientes a otros niños. Los niños deben entender que cometieron un error y que hirieron a alguien. Una discusión podría incluir lo siguiente:

"Estabas enojado con Tom y le dijiste un insulto hiriente. Debes comprender que las palabras pueden herir. Las heridas con palabras no cortan ni magullan, pero lastiman el interior de las personas. Puede que te enojaras mucho por algo que hizo Tom; pero en vez de decirle lo que no te gustó, lo insultaste con algo que hiere a la gente. Si le hubieras dicho a Tom lo que no te gustó, podrías haberle ayudado a cambiar su comportamiento. Los insultos no son justos. Hieren a la gente y no resuelven nada". Ayúdele a los niños a pensar en soluciones. Trate de estimular algunas opciones, y luego pregúnteles cual les gustaría intentar. "Si estás enojado con Tom, ¿qué puedes hacer para que él lo entienda sin tener que insultarlo?"

Para educar al insultador, es importante no ignorar al niño que recibió los insultos. Asegúrese de dar tiempo y atención a los niños que han sido ofendidos con insultos; ellos necesitan estar seguros de que su raza, religión, sexo, acento, su incapacidad, orientación sexual o apariencia no los hace merecedores de ofensas.

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